viernes, 1 de agosto de 2014

Cultura política colombiana

 Desde la cultura política de los colombianos cómo se percibe actualmente la legitimidad institucional, especialmente la gestión del actual gobierno en el desenlace de su política de prosperidad democrática y su eventual reelección.
En pleno siglo XXI el análisis sobre la cultura política Colombiana se hace cada vez más necesario, la cultura política en este momento se encuentra ante dos hechos o logra ser un proceso político que se preocupe por el ciudadano y con instituciones fuertes y presencia del Estado o se aumenta el fenómeno de la politiquería, del desoír las necesidades de los ciudadanos, continuar con la demagogia hasta llegar a un corte autoritario.
Las instituciones colombianas han perdido legitimidad, es evidente la corrupción en las altas cortes, detenciones de contrincantes a la presidencia como es el caso del ex gobernador de Antioquia Dr Luis Alfredo Ramos, el cual a la fecha no fue llamado a indagatoria, simplemente se le llama a juicio sin claridad en las acusaciones,  la llamada mermelada repartida en los partidos políticos y medios de información,  la baja moral en el ejercito fruto de que si hacen operativos pueden ser llevados a la cárcel y si no los hacen se arriesgan a condenas por negligencia ante la no acción en cuanto a alertas tempranas, la inseguridad en las ciudades producto de la baja acción de la Policía, lo cual hace que los ciudadanos tengan una alta percepción de inseguridad, el desorden en cuanto a las acciones legales, un día se destituye al alcalde este apela a la CIDH la cual solo tiene jurisdicción en países que carecen de instituciones que garanticen el pleno gozo de los Derechos Humanos, restitución del Alcalde, malos manejos en cuanto a fronteras marítimas y terrestres, paros agrarios que se frenan con dineros pero no con acciones que solucionen realmente y a largo plazo los problemas, falta de presencia de Estado en muchas regiones del país ( carencia de infraestructura de acueducto en Choco, falta de clínicas, mala infraestructura en colegios) entre otras ausencias del Estado.

Un proceso de paz usado como plataforma a la reelección, proceso que le permitió a la guerrilla de las FAR fortalecer su bureau de embajadores en Europa, perder su afectación como terroristas y ganar legitimidad política, en cuanto a esto  Sun Tzu en su libro El arte de la guerra dejaría claro que se debe negociar con el enemigo cuando este está débil, de forma rápida y sin dejarle ganar ventajas para fortalecerse.  
Para muchos colombianos el derrotar a la guerrilla por medio del uso de la legítima defensa es un acto coartador de la democracia, pero si dentro de las instituciones democráticas está el Ejercito Nacional y si se entiende que la guerrilla de las FARC no hace realmente una lucha ideológica sino que es hace mucho tiempo un cartel narcoterrorista y merece este apelativo por sus fragantes violaciones al DIH, las cuales son reclutamiento de menores de edad, colocar a los civiles en el conflicto (por la afectación con minas anti-persona entre otros) actos de violencia contra la infraestructura del país que generan limitación en el acceso a los derechos fundamentales de las personas como es el de movilizarse libremente o gozar de un ecosistema sano.
Todo esté panorama no deja muy bien ubicado al gobierno del actual Presidente Juan Manuel Santos, pero a este panorama se suma el manejo de las campañas de los demás partidos, en las que se encuentra desde total desconocimiento de las necesidades del estado colombiano, desconocimiento del manejo económico, partidos divididos desde dentro, lenguaje agresivo, burlas, uso de expresiones que señalan a los militantes de un partido de paramilitares (termino mal usado ya que no significa lo mismo que autodefensas) fascistas, agresión a los ciudadanos por parte de uno y otro partido ya que es tan malo tildar de mamerto a un militante de izquierda, como de gamín a un ciudadano que indague o cuestiones por las políticas gubernamentales.     
Con el argumento del Estado de derecho, garantías constitucionales y los procedimientos jurídicos que enarbola la Constitución del 91, se hace el Proceso de paz, sin la fundamental exigencia que es la cesación de los actos violentos por parte de este grupo.
Pero lo fundamental los colombianos tienen en su gran mayoría una cultura política sectaria, basada en el ideal del líder que mueve masas, el análisis político queda reducido a ciertos sectores, pero inevitablemente se tiende a demarcar el análisis con las corrientes políticas, las instituciones están siendo manejadas no al servicio del pueblo sino de la politiquería.
El problema de la cultura política no es solo elegir un Presidente y un Congreso, va más allá es entender que los problemas del país no se terminan con la brutalidad y la fuerza, pero tampoco, con perdón y olvido, en el momento en que los colombianos entendamos que el cambio lo hacemos cada uno ya que sí somos sujeto de derechos, también lo somos de deberes  y que las soluciones las encontramos cuando entendemos los problemas y los resolvemos, sino resolvemos la inequidad social y la falta de presencia del Estado, grupos como las FARC o el ELN podrán desaparecer con un proceso de paz, pero reaparecerán con otros nombres.
El problema de la política de prosperidad democrática es que no tiene directrices claras, es una propuesta pero nunca llego a convertirse realmente en una política ya que no tuvo en cuenta que Estado, democracia y economía van de la mano. La prosperidad se construye cuando se permite la crítica a la vida pública, el estudio serio por parte de las universidades a las políticas de Estado,  cuando el desarrollo del campo es prioridad y cuenta con políticas a largo plazo.
La política de prosperidad democrática se quedó en un borrador, de promesas que de darse la reelección se realizaran, Colombia es un país en el que desafortunadamente no están ni los ciudadanos ni los políticos listos para manejar un proceso de reelección que se convierte en chantajes electorales y desperdicio del erario público.

Todos los problemas que tenemos en Colombia recaen en un único mal, una pobre y limitada cultura política. 
BIBLIOGRAFÍA

·         Almond, Gabriel: Verba Sydney: "La cultura política". En: Varios, "Diez Textos Básicos de Ciencia Política". Ariel. Barcelona, España. 1992.
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·         Uprimny, Rodrigo; García, Mauricio: "Corte Constitucional y emancipación social en Colombia". En Boaventura de Sousa Santos; Mauricio García (eds): "Emancipación Social y Violencia en Colombia". Norma. Bogotá. 2004.
·         Yunis, Emilio: "Sobre la formación de la mentalidad del colombiano". En: "Por qué Somos Así". Temis. Bogotá. 2003.

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